Mostrando entradas con la etiqueta Cuento. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cuento. Mostrar todas las entradas

lunes, 19 de noviembre de 2007

Cuento segunda parte

¿Que hace usted aquí?
Lo mismo que todos los pacientes, quiero hablar con usted.
Pero le dije que su caso no tenia remedio, usted esta cinicamente enfermo y nadie puede ayudarle.
Debería intentar ayudarme ¿Que hay de su ética profesional?
Recuerdo que la ultima vez le dije que dejara de molestarme, es mas, hasta prometió suicidarse, estuve todo este tiempo esperando que alguien llegara a acusarme.
No me he decidido, usted puede salvarme
¿Salvarlo? no me interesa. Ya se lo dije, estudie psicología, como yo lo hice un día
¿Porque me odia?
Aquí nadie lo odia señor, simplemente trato de hacerle ver que no tiene nada
¿Como todos sus pacientes a quienes engaña?
No tiene usted derecho a decir eso
Y usted no tiene derecho a correrme, pague por una cita de cuarenta y cinco minutos
Si gusta hablemos con la secretaria para que le devuelva su dinero
No quiero mi dinero, quiero que reconozca que me tiene envidia
¿Envidia? claro, siento envidia de un escritor mediocre que por no venderse ahora nadie recuerda, de un escritor que ha contado su vida a pedacitos, que le dice al papel lo que no es capaz de contarle a sus padres, a sus hermanos, a sus amigos, un escritor que nunca es capaz de confesar cuando alguien le gusta, pero eso si, le escribe mil historias.
¿Como sabe todo eso?
Conseguí la dirección de su blog, los cuentos que ha publicado, incluso algunos poemas que usted mismo regalo a ciertas chicas cuando era mas joven ¿lo recuerda?
Lo ve, esta interesado en mi caso, no quiere que me muera, no quiere que estudie psicología, usted lo que quiere es que yo siga escribiendo.
Claro que no, mi mejor recomendación para usted es que piense en el retiro, las letras no se hicieron para alguien tan miedoso como tu.
¿Miedoso yo? al menos yo enfrenté al papel y no me escondí tras una bata blanca, disfrutando con los sufrimientos de los demás, al menos yo le inventé una vida a los desconocidos, inventé una vida para mi, en vez de preguntar y torturar.
Me estoy cansando de esto. En este cajón hay una pistola, ¿porque no se mata de una vez?

lunes, 5 de noviembre de 2007

Desaparecer

Estaba parado en la esquina de mi casa sin saber porqué, volteaba a todos lados tratando de explicarme a mi mismo el motivo que me había llevado hasta ahí, también trataba de recordar el momento en que había salido de casa, por más que le daba vueltas no lograba entender nada. De pronto escuché una voz que cantaba susurrando a mis espaldas, no pude identificar la canción, pero inmediatamente giré la cabeza y la vi. Era una chica de unos veinte años que me miraba insistentemente. Era de mi estatura, delgada y de piel morena. Como no dejaba de mirarme decidí acercarme.
- Hola
- Hola, amigo, ¿como estas?
- ¿Te conozco?
- Seguía mirandome de arriba a abajo, tratando de acordarse de mi, o estudiandome, no lo se.
- No, creo que no nos conocemos
- Me llamo emily
- Yo me llamo Manuel, vivo aqui a media cuadra
- ¿No seras tu el que me ha estado siguiendo
- Nunca te había visto
- Lo que pasa es que todos los días cuando paso por aqui alguien me sigue, pero siempre cuando volteo a mirarlo, ya no hay nadie, es como si un fantasma me siguiera
- Mira que casualidad, yo tambien sentí hace rato un fantasma, ¿te cuento?
- Como quieras, estoy esperando el camión
- Veras, esta mañana fui a visitar la tumba de mis abuelos, y despues de mucho hablar con ellos, les pedí que estuvieran conmigo, que no quería seguir sintiendome solo -a lo lejos, en la carretera podía observarse que venía un camión, asi que trate de darle fluidez a mi relato- hace menos de una hora estaba acostado en mi cuarto, de pronto estiré una pierna -el camión estaba casi junto a nosotros, asi que inexplicablemente me abracé a ella para que no se fuera
- Dejame ir, se me va a hacer tarde
- Esta bien, pero no te he terminado de contar mi historia
Para mi fortuna el camión venía demasiado lleno, imposible que pudiera subirse, no le quedaría más remedio que esperar al siguiente.
- Lo ves, no alcanzas en ese camión
- Seguro tu deseaste que no pudiera subirme, sigueme contando
- Estire la pierna cuando de pronto sentí...
- Ahí viene otro, lo siento
- Bueno, termino de contarte despues, mucho gusto en conocerte
- No creo, es imposible que volvamos a vernos
Bajó de la banqueta y se lanzo corriendo, no en dirección del camión, sino hacía una camioneta que en ese momento aceleraba
- Esperate ¿que estas haciendo? No!!!!!!!!!!!!!!
La poca gente que había alrededor volteó al escuchar mi grito y se sorprendieron, yo tambien me sorprendí al ver que la camioneta seguía su rumbo como si nada, no había nadie, Emily había desaparecido de repente, nadie la había visto, solo yo.


Cuando niño solía juntarme con mis primos a contar este tipo de historias, esta no ocurrió en realidad, como todo lo que escribo tiene sus partes verdaderas, pero esta basada integramente en un sueño que tuve el día de muertos.

lunes, 8 de octubre de 2007

Cuento

- Desperté con ganas de contar un cuento
- Hableme sobre esa necesidad
- ¿Que le puedo decir? Simplemente al levantarme tenía ganas de contar una historia, a quien fuera
- ¿Y porque no la escribió? Hubiera sido una buena idea
- No la escribí porque nadie iba a leerla
- ¿Como puede saber eso si nunca ha mostrado lo que hace?
- Se nota que no me conoce, tengo miles de lineas publicadas, fui un poco famoso si quiere verlo de esa forma, pero ahora nadie me lee, a nadie le importa lo que escribo
- ¿Como puede decir eso?
- Simple, puedo decirlo porque se de que estoy hablando, a nadie le importo, de esas miles de lineas publicadas nadie se acuerda, al principio me decían "Vas bien", "Sigue asi" Hoy nadie hace comentarios, es como si solo vieran el titulo y decidieran no atenderme.
- Entonces ¿porque sigue ahi? Otro cualquiera en su caso hubiera dejado de publicar
- Por masoquismo, autotortura, me encanta hacerme sufrir, por eso sigo escribiendo, no podría encontrar otra manera de describirlo
- Escriba su cuento, torturese
- No. estoy aqui porque no quiero seguir con eso, yo no creo en los psicologos, pero algo dentro de mi me dice que no hay remedio
- ¿De que trataba su cuento?
- De un sueño que tuve, un sueño sobre un escritor al que nadie leía y terminaba por suicidarse, sin su publico la vida ya no tenía sentido para el.
- ¿No pensara hacer lo mismo?
- Claro que no, si lo hago ¿Quien va a escribir su historia? ¿Lo Haria por mi?
- No, definitivamente lo mio no es escribir, yo solo necesito de quienes escriben
- ¿Quiere decir que necesita de mi?
- Nunca he leido nada suyo, pero dependo de sus... ¿como decirlo?... colegas
- Lo penso demasiado tiempo, me esta mintiendo
- ¿Porque no prueba con la poesia? a la gente le gusta
- ¿Porque me cambia de tema? no me gusta que hagan eso
- Es usted un caso perdido, esta cinicamente enfermo
- Esta bien, escribire en mi nota que usted es el culpable de mi muerte
- Espere, no quise decir eso, tal vez le vendría bien ser psicologo, pienselo, aunque no me escuche, un día yo tambien tuve ganas de contar un cuento y mireme.

viernes, 9 de febrero de 2007

Segundo Tiempo(final)

-¿Por qué en un motel? ¿Por qué con otro tipo?

-Cálmese joven, hubiera preferido no seguirlos, pero usted queria saber a donde iban

-¿Cómo pudo hacerme eso el día de mi cumpleaños?

-Este o cualquier otro día, hubiera sido lo mismo, al menos ya se dio cuenta y ya puede abrir los ojos.

-Pero yo la quiero un chingo y ella también me decía que me quería mucho.

-Las palabras se las lleva el viento, seguro que ya no se acuerda de todo lo que le decía ¿vamos a esperar a que salgan?

-No, tengo una idea mejor, lo invito a tomarnos un trago.

-Pero yo estoy trabajando

-Ya no esta trabajando, su camión dio vuelta hacia donde no debía

-Tienes razón, vamos.

Entraron en una cantina y pidieron una botella de tequila, una vez que se había terminado Juan recordó que sus compañeros de equipo le tenían preparada una fiesta en un departamento cercano.

-Señor me tengo que ir, mis amigos me van a hacer una fiesta ¿quiere ir?

-No joven muchas gracias, no me sentiría bien entre tanto muchacho, mejor me voy a reportar enfermo para que no me castiguen

-Muchas gracias por todo

-No me agradezcas, yo se que un día no muy lejano me vas a dedicar un gol cuando juegues en primera.

-Hola ¿podemos hablar?

Juan apenas tuvo tiempo de guardarse la bolsita de coca para que Tere no pudiera verla.

-Hablar ¿sobre que?

-Quiero saber porque me has estado evitando toda la noche

-Porque no quiero verte

-¿Qué te pasa Juan? ¿Por qué estas enojado conmigo?

-Te vi, nunca creí que pudieras hacerme eso

-Lo hice para ayudarte

-¿Para ayudarme? No esta siendo de mucha ayuda tu traición

-Mira lo que te compré, tuve que hacerlo para comprarte lo que querias.

-No quiero nada de ti

-Abrelo, quiero que sepas que valió la pena y si no eres capaz de perdonarme no importa, quedatelos como mi ultimo regalo.

Ante sus ojos estaban aquellos zapatos que lo habian dejado emocionado, aquellos que el solo no podía comprar, unos predator pulse de adidas.

-Son como los que usa Raúl

-¿Me perdonas?

-No lo se, me hiciste mucho daño

-A ti siempre te va mejor en los segundos tiempos ¿Por qué no intentarlo?

-Esta bien, pero en este segundo tiempo no quiero que haya silbatazo final, esta vez quiero que dure para siempre.

viernes, 2 de febrero de 2007

Segundo Tiempo(parte 3)

En la siguiente colonia el camion se vacio rapidamente y el chofer decidio ya no dar parada a nadie para poder perseguir el Seat.

- Eres como el hijo que siempre quise tener, tus padres deben estar muy orgullosos de ti. Estudiante y futbolista, que bien se escucha.

- No crea, tambien tengo mis defectos.

- No han de ser muchos.

- Son bastantes, lo suficientemente grandes para no dejarme dormir.

- Todos los defectos son remediables, seguro que puedes ser un hijo modelo.

- Pues mientras los remedio tratare de ocultarlos.

El Seat dio vuelta justo al lado contrario al que deberia ir el camion, tambien era precisamente el lugar donde Juan habria de bajar, mientras se preparaba para despedirse del chofer este dio vuelta a la derecha y no a la izquierda como indicaba su ruta.

- No es necesario que arriesgue su empleo por mi, creo que ya me resigne a no saber lo que pase.

- Eso nunca muchacho, vamos a seguirlos hasta donde vayan, tu no te vas a rendir como me rendi yo muchas veces.

- ¿Como dice?

- Olvidalo, no vamos a hablar de mis fracasos.

- Mire, se detienen ahi.

- No veas el letrero del negocio muchacho, vamonos de largo.

- Te vendo mi polvo

- No cabron, la neta ando bien quebrado, yo casi no puse dinero.

- Ándale Julián, necesito dinero.

No solo necesitaba dinero, también tenia la necesidad de dejar la coca de una vez por todas y dar el salto definitivo en su carrera. Una semana atrás el entrenador había hablado con él sobre su posible incorporación al equipo de primera a y el supo que en una división tan cercana a la primera los controles antidopaje iban a ser mucho más estrictos y periódicos. Había visto unos zapatos como los que usaba su idolo en el aparador de una tienda. Después de quince minutos mirando supo que tenía que comprarlos pero solo tenía 800 pesos ahorrados. Podían darle 200 por la coca, pero aun así le harían falta más de 1000 pesos.

- Entonces ayúdame a venderla.

- ¿Estas pendejo? Nos van a agarrar.

- A los narcos chingones nunca los agarran, nosotros vamos a ser narcos chingones por un día.

- No, la mala suerte es de los principiantes, déjame hablar con unos amigos a ver si te la compran.

- Pero no te tardes

- Por cierto, esta vez no te vas a salvar, mira quien esta ahí.